
No vamos por buen camino.
Chile no va por buen camino, a pesar de las promesas y de las inmensas cantidades de recursos existentes, no existen planificaciones que impliquen voluntad de desarrollos técnicos, disminución de las brechas con el desarrollo, innovación y/o interés por perfeccionar nuestra producción con valor agregado.
Parece ser un aserto eso de que los que hacen grandes aspavientos de sus presuntas características renovadas y progresistas, cuando obtienen el poder se les acaban las ideas, el discurso, y comienzan a aburguesarse, transformándose lentamente en los “conservadores” de su poderío.
Es alarmante ver que seguimos con “indefiniciones” en el campo energético, que es uno de los que tenemos posibilidades ciertas de solucionar, con necesidades apremiantes, en el más breve plazo posible. Hemos sido objeto de anuncios rimbombantes, como el de la ubicación de gas en el sur, de los que posteriormente nunca más se sabe.
En los campos productivos tampoco en más halagüeña la situación, pues mientras por un lado los costos llegan a la nueves por la aplicación de impuestos “irracionales” a la bencina, por el otro del Gobierno ha dejado que se desplome el dólar, dejando a las PYMES al borde del proceso de la quiebra.
Si lo anterior no fuera trágico, básicamente por la amenaza de cesantía de millones de chilenos, podríamos recordar que advertimos que esto pasaría, porque por un lado los Gobernantes han demostrado una sorprendente incapacidad y por el otro sus “doctrinas” les impiden ver soluciones diferente.
Como país estamos en un verdadero zapato chino, por un lado tenemos a termo-céfalos “estatistas” que pretenden imponerse a cualesquier precio y por el otro “acomodados” capitalistas, que compartiendo la misma administración, tironean al país para diferentes lugares, pero, claro, sin solucionar nada.
No se puede seguir con ambigüedades Chile debe definir ya si es que quiere tener un sistema socialista, de economía centralizada y en la que todo pertenezca al Estado, o si es que quiere mantener, perfeccionando obviamente, el sistema de libre competencia, que es el único que ha demostrado poder superar la pobreza.
Debemos terminar con la música, que ya es disonante, de los parches permanentes, de los eufemismos delirantes que se utilizan para disfrazar las acciones del Gobierno, es hora de claridades, de menos discursos “bonitos” y de más preocupación por los problemas reales que afectan a gente de verdad.
