lunes, 2 de febrero de 2009

Inconsecuencia total.


Inconsecuencia suprema.

Quienes se definen como demócratas y cristianos, cobijados en la tienda de la flecha roja, han demostrado en su historia una inconsecuencia brutal, que es seguramente la que les ha llevado a perder gran parte de su caudal electoral.

De ser el mayor partido político, situación a la que llegaron por posturas claramente anticomunistas, con las que lograron que Frei Montalva fuera Presidente y posteriormente forzaron el derrocamiento de Allende, han derivado a ser funcionales a los rojos.

Lejos han quedado sus épicas luchas contra el divorcio, el aborto, la eutanasia y la defensa de las clases medias, para derivar en un vergonzoso revisionismo de sus posiciones y a pactar con el marxismo para sostener sus ambiciones de poder.

Mucho más atrás en la historia quedaron sus posturas fundacionales, de un corporativismo fascista que imitaba al franquismo español, para encausarse en un populismo con el que creyeron podrían competir con el izquierdismo extremo.

Sin duda las decisiones políticas de la falange han sido erradas, pero, la gravedad del asunto es que han evidenciado poca solidez ideológica, escaso compromiso valórico y ambiciones personales irracionalmente desmedidas.

El partido que ofrecía posturas “nacionales y populares” devino en un internacionalismo informe, pues contrariamente a sus asociados en la internacional a la que están afiliados, en Chile negocian con un izquierdismo brutalmente infantil.

El partido demócrata cristiano traicionó a aquellos que creyeron en el mensaje que entregaba, transformándose en una montonera transversal que cobija en su interior posturas disímiles amalgamadas solamente por la búsqueda del poder.

Por decir lo menos resulta curioso que mientras hacen aspavientos de sus posiciones pro vida, su candidato Presidencial, Eduardo Frei Ruiz Tagle, abjura de todas esas posiciones con el objeto de obtener el apoyo de marxistas, renovados o no.

Confirman las categorías de amoralidad, relativismo y aprovechamiento político las palabras del Presidente de la DC, Juan Carlos Latorre, que al justificar el pacto que buscan con los comunistas, se condolía de la cantidad de Alcaldes que habría perdido por no ir en pacto con los rojos.

La democracia cristiana, por su génesis es completamente antidemocrática, como lo establecen fundacionales, y es intrínsicamente anticristiana en el relativismo monstruoso que ha establecido como método de análisis de los sucesos de la vida.

Sin duda la DC tiene muchas vertientes de las más diversas ideologías, pero lo que está claro es que desde su formación ha hipotecado su alma a la malignidad a cambio de poder político y riquezas económicas.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Chile somos todos

Chile eres tú, Chile somos nosotros, chile somos todos los chile
nos, la constatación de este hecho es quizás lo que hace más doloroso ver que somos gobernados por una sectaria pandilla de incompetentes, mentirosos y corruptos.

La incompetencia no es motivo de discusión llevan 18 años y medio demostrándonos que son muy buenos para hablar pero muy malos para ejecutar lo que han prometido en sus soberbios discursos.

Han convertido en frase cliché que “las instituciones funcionan”, cuando es público y notorio que la Justicia, la Educación, la Salud, la microeconomía, la creación de trabajos simplemente no andan.

La aseveración de que son mentirosos es inimpugnable, baste recordar que comenzaron ofreciendo la alegría que nunca llegó, para seguir, entre otros con el crecimiento con igualdad, que acrecentó la brecha entre los más pobres y los más humildes, o el estoy contigo de un Gobierno sordo a la opinión popular.

Lo de la corrupción es mucho menos rebatible, pues se han llevado para la casa la caja fiscal, partieron por una corte de pasto en la ENAP y están terminando llevándose la plata del Transantiago, sin recordar todo lo que hay al medio.

Lo de sectarios tampoco es muy discutible, baste ver que la Gobernante “de todos los chilenos”, según sus propias palabras, no asistirá a la inauguración de un Memorial al Senador Guzmán asesinado por sus amigos.

Porque Chile somos los chilenos, los dueños de la soberanía popular, debemos prepararnos para en las próximas elecciones “cobrarles” tanto latrocinio, engaño y frustraciones que han producido con sus promesas no cumplidas y con la incapacidad demostrada.

martes, 28 de octubre de 2008

Visión desde el extranjero

Solo la imágen no corresponde a la publicación original
Resultados electorales en Chile:
La izquierda latinoamericana se resquebraja
Por Raúl Lombana Hernández


Los últimos resultados electorales que se dieron en Chile causaron sorpresa en los seguidores de la izquierda chilena. La gran mayoría de alcaldías del país austral quedaron en manos de la oposición de derecha, opositores de la coalición izquierda que respalda a la actual mandataria, Michelle Bachelet. La Alianza Por Chile, representada por Sebastián Piñera, quien perdió por estrecho margen en el 2006 cuando se enfrentó a la actual mandataria, se proyecta como el favorito para las elecciones generales que se llevarán a cabo en diciembre de 2009.

Los resultados electorales, favorables a La Alianza Por Chile, fueron fruto de una campaña que sacó a relucir el desgaste del modelo implantado por la Concertación de Partidos por la Democracia (Concertación). Esta coalición de izquierda se conformó desde que el General Augusto Pinochet dejó el poder en 1990. Su plataforma política la cimentaron en atacar los supuestos abusos en que incurrió el general. Pero, después de casi dos décadas en el poder, las políticas implantadas han empezado a acusar desgaste, esto ha permitido el cambio en la percepción del pueblo chileno sobre otros problemas que aquejan a su nación. Es decir, se podría entender que ante el agotamiento de la estrategia que consistía en sólo denunciar hechos cometidos por el gobierno de Pinochet, ya no tienen nada diferente para ofrecerle a la sociedad de ese país.

Lo que está pasando en Chile se podría considerar como el inicio del desplome de la izquierda latinoamericana. El país austral se había convertido en el orgullo de esa ideología. Los seguidores de la izquierda en el continente, ante el fracaso del modelo comunista en Cuba y en la misma Unión Soviética, volcaron su idolatría a Chile. No obstante, los avances que haya tenido ese país en materia económica, estos se debieron principalmente a los logros del modelo económico implantado por el gobierno de Pinochet. Antes de que la izquierda gobernara en Chile, la economía era sólida. La continuidad de esta ideología sólo fue posible gracias a los avances que tuvo la economía durante la época Pinochet. Ahora que el caballito de batalla, en que se habían convertido los ataques en contra del fallecido ex dictador, ha desaparecido, la realidad comienza a mostrar a un Chile que poco a poco se le agota su auge económico. La caída en los precios del cobre sumado al auge de las protestas sociales, auguran que la izquierda del país austral se resquebraja. El próximo año en diciembre se confirmará un fracaso más de esa ideología en el mundo.

Como un moribundo que sabe que se le aproxima su final, la izquierda ha empezado a recoger sus pasos.

Para completar el panorama sombrío de la izquierda latinoamericana, ahora a lo de Chile se le suman las medidas desacertadas en el campo económico que está implantando la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Ella, fiel al ideario que quiere imponer el Socialismo del Siglo XXI en la región, se le ha dado por nacionalizar las pensiones de los trabajadores lo que ha producido un colapso del sistema financiero. Un país con una alta deuda exterior de 150.000 millones de dólares no se puede dar el lujo de estar espantando la inversión privada, especialmente, la extranjera.

Subiendo un poco más arriba en el continente nos encontramos con dos países que han sucumbido frente al espejismo del Socialismo del Siglo XXI, nos referimos a Ecuador y Bolivia. La cantidad de recursos girados por el gobierno venezolano, para tratar de imponer una hegemonía en la región, no ha sido suficiente para que estas dos naciones salgan de su postración. A una economía frágil ahora se le suman problemas políticos graves. Ambos países, al igual que Argentina, se han embarcado en una nacionalización desaforada, esto, inclusive, los ha llevado a enfrentarse con países de la región, especialmente Brasil. Además, los choques con países europeos por cuenta de las nacionalizaciones auguran que estos dos intentos de modelos socialistas del Siglo XXI están condenados al fracaso.

Los tres últimos países citados anteriormente (Argentina, Bolivia y Ecuador) han anclado su desarrollo por haberlo supeditado a las ayudas económicas de Chávez. Es decir, que los recursos que hasta ahora han recibido del gobierno venezolano los ha llevado a jugársela toda con esta única opción. Ahora, frente a la caída estrepitosa de los precios internacionales del crudo sumado al bajón económico mundial, la economía venezolana se desmorona. El sostenimiento de estas naciones y otras de Centroamérica harán colapsar la economía venezolana; por lo tanto, sería imposible pensar que el Socialismo del Siglo XXI sea sostenible en el corto plazo. En un artículo anterior, titulado "Chávez: El premio gordo que se desinfla", abordé el tema económico cómo artífice de la caída de la propuesta de la revolución chavista.

Algunos seguidores de la izquierda latinoamericana se regocijaron con el desplome de algunos bancos de Estados Unidos. Aún más, algunos, como la presidenta de Argentina, dijeron que el salvavidas lanzado por el gobierno Bush era una forma de nacionalizar la banca, desconociendo totalmente del tema. Pero, realmente, la bajada de la economía norteamericana fue el detonante para que otros países del mundo reflejaran su verdadera realidad económica. Bastó que se dieran los hechos en Estados Unidos, para que al instante el mundo fuera testigo de cómo otros países de Europa revelaran sus angustias financieras. Por todo lo anterior, la caída en la economía mundial al país que más perjudica es a Venezuela. De ahí, que los otros países de la región, en los que sus mandatarios han cimentado sus futuros políticos en Chávez, están próximos a renegar de tal decisión.

Por último, lo que está sucediendo en el continente con la izquierda no es más que la ratificación de que esta ideología es incapaz de sostener un modelo económico estable. De ahí, que es preocupante que en nuestro país sus seguidores estén tramando hasta lo inimaginable para subvertir el modelo constitucional colombiano e implantar esta ideología que sólo ha demostrado su fracaso en donde han osado implantarla. El resultado en Chile es un recordatorio para el Polo y el Partido Liberal, quienes sólo sustentan sus accionar político en temas que sucedieron hace décadas. Ellos, nunca, durante este gobierno, han propuesto soluciones a muchas problemáticas que aún aquejan a la sociedad colombiana.

La ñapa: El reciente fallo proferido por el Tribunal Superior de Cundinamarca revocando la condena de 24 años impuesta al ex ministro Alberto Santofimio Botero, por el magnicidio de Luis Carlos Galán Sarmiento, enfrenta a la justicia colombiana. La decisión tomada por alto tribunal es una prueba más de que las contradicciones en la administración de justicia en este país son palmarias. Con esta decisión, también, la tesis que ha usado la Corte Suprema de Justicia para dictar medidas de aseguramiento a los congresistas de la parapolitica está siendo enfrentada por los jueces de la república. En este caso, el de Santofimio, el Tribunal Superior de Cundinamarca desestimó los señalamientos hechos por alias Popeye y los demás testigos de la Fiscalía. De lo anterior se presume, que la responsabilidad del acusado no puede ser sustentada sólo en el testimonio de personas al margen de la ley y quienes sólo buscan beneficios jurídicos.

Tomado de
http://www.eltiempo.com

viernes, 8 de agosto de 2008

SOLZHENITSIN Y EL TERROR SOVIÉTICO

SOLZHENITSIN Y EL TERROR SOVIÉTICO
MIGUEL CASTELLVÍ

El escritor ruso Alexander Solzhenitsin que reveló al mundo el interior del terror soviético, falleció el 3 de agosto a los 89 años. Fue un disidente en los dos mundos. Sufrió la represión comunista en el Gulag y la reveló en sus obras que lo llevaron al Premio Nobel de literatura y, que también, le costó la expulsión de la URSS.

En el exilio, acabó siendo molesto en Occidente, cuyas miserias morales denunció. Para recordar su vida y su obra, sugerimos algunos artículos y reseñas al cumplirse noventa de su nacimiento.

ALEXANDER SOLZHENITSIN, EL ÚLTIMO DISIDENTE
El escritor que contó al mundo la verdad del GULAG

Desde los 9 años supe que iba a ser escritor, pero no sabía qué iba a escribir. Poco después, me apasioné con el tema de la Revolución, y desde 1936, a la edad de 18 años, nunca dudé sobre cuál era mi tema, y nada podría haberme hecho apartarme de él". Sesenta años después, Solzhenitsin ha concluido su tarea. Pero Occidente no parece interesado, mientras en Rusia sólo un pequeño grupo de fieles mantiene la devoción por el gran disidente. ¿Qué nos deja este extraordinario escritor cuando la llama de la disidencia ha perdido su misión?

Desde sus primeros días, la vida de Solzhenitsin está marcada por la Revolución. Su padre, que había luchado en el frente como oficial de artillería, muere en accidente de caza en junio de 1918, pocos meses después de la toma del poder por los bolcheviques. Solzhenitsin nacerá en diciembre, y la figura de su padre, que no pudo conocer, adquiere perfiles heroicos en su imaginación infantil. Tanto la familia materna como la paterna perdieron sus posesiones durante la Revolución. El primer recuerdo de Solzhenitsin es su madre que lo levanta por encima de las cabezas de los fieles de la iglesia del pueblo mientras un grupo de soldados rojos atraviesa la nave.

De su familia recibió una formación cristiana, aunque al final de la adolescencia se dejó deslumbrar por la ideología marxista. Años más tarde recuperó la fe y ahora es un devoto ortodoxo. Cursó con brillantez estudios universitarios de matemáticas y física. En 1941 se alistó voluntario en el Ejército Rojo –"no se puede ser un gran escritor ruso sin haber estado en el frente", parece ser que dijo–, y alcanzó el grado de capitán de artillería. Sus experiencias bélicas cuajaron en el poema Noches de Prusia.

Estaba al mando de una batería en el frente de Prusia, muy cerca de Kaliningrado (Königsberg), cuando en febrero de 1945 fue detenido. El servicio secreto militar había interceptado sus cartas a otro oficial, gran amigo suyo, en las que criticaba a Stalin. Condenado a ocho años de prisión, fue desterrado a Kok Terek, en la estepa de Kazajstán. Allí se le diagnosticó un cáncer, del que se salvó. La enfermedad, el tratamiento en el hospital de Tashkent y su curación dio origen a un gran relato, Pabellón del cáncer. En 1956 llega la rehabilitación y el retorno a Moscú.

ESCRITOR EN EL GULAG

Desde que era estudiante de bachillerato escribía sin cesar. En el frente redactó un diario, incluso bajo los bombardeos. Esos cuadernos fueron destruidos por el KGB tras su detención: el propio Solzhenitsin describe su alivio –los diarios contenían textos comprometedores para muchos amigos suyos– y su pena por la pérdida de sus notas, que le habrían sido de gran utilidad para su proyecto de crónica de la Revolución.

Corriendo graves riesgos, continuó escribiendo en el Gulag. Una tarde, cuando ya no había luz, el viento le arrancó de las manos uno de sus apuntes. Pasó la noche sin dormir: si los guardias hubieran encontrado el papel, le habría costado muy caro. Pero sus oraciones fueron escuchadas, y cuando salió el sol, en un montón de basura pudo encontrar la nota. Nunca más volvió a arriesgarse. Y en vez de escribir, memorizaba sus poemas ayudándose de rosarios de migas de pan confeccionados por católicos lituanos compañeros de prisión.

La creatividad le salía por los poros de la piel, e incluso en el Gulag recitaba poesía para los presos. Uno de sus compañeros de destierro recuerda que él y su mujer pasaron una noche entera oyendo a Solzhenitsin que recitaba para los dos solos su obra de teatro El ingenuo y la complaciente, inspirada en una experiencia personal en el campo de trabajo de Kaluga. Tras su rehabilitación enseñó en la escuela de un pueblo cercano a Moscú (allí le pasó lo que cuenta en uno de sus mejores relatos, La casa de Matriona), y más tarde en un instituto de Ryazan. 1959 fue un año decisivo: empezó a recoger datos para Archipiélago Gulag, hizo el borrador de El primer círculo y redactó Un día en la vida de Iván Denísovich.

UN NUEVO GOGOL

En diciembre de 1961, Alexander Tvardovsky, buen poeta, editor de la revista literaria Novi Mir, leyó el manuscrito de Un día..., que había sido rechazado por otras publicaciones. Tvardovsky se lo llevó a casa un viernes por la noche, para leerlo con tranquilidad. Empezó a verlo en la cama. Cuando se dio cuenta de su importancia, se levantó, se vistió y se fue a su despacho. Luego explicó que aquella obra no podía leerse en batín: "hubiera sido un insulto al autor". Sin dormir, a primera hora de la mañana fue a la redacción de la revista, y con otro escritor, Víktor Nekrasov, brindó con vodka al nacimiento de "un nuevo Gogol", dijo.

Después de una larga campaña que duró casi un año y que incluyó una edición secreta de Un día... para los miembros del comité central del PCUS, en octubre de 1962 consiguió que Jrushchov autorizara la publicación. Cuando se supo la noticia, en la redacción de Novi Mir estalló una salva de aplausos: todos habían leído el manuscrito, por Moscú circulaban copias ilegales, y la publicación se esperaba con ansiedad. En noviembre salía a la luz el libro que cambió la vida de Solzhenitsin y logró difusión mundial en poco tiempo.

Con Un día..., Solzhenitsin entró con pleno derecho en la intelectualidad rusa. "Dentro de un mes, usted será la persona más famosa de la tierra: ¿será capaz de resistir a la fama? Es muy difícil resistir a la fama; Pasternak no fue capaz", espetó a Solzhenitsin Ana Achmatova, la mayor poetisa rusa de este siglo.

LA DÉCADA HEROICA

Solzhenitsin resistió a la fama, pero el gobierno soviético no fue capaz de resistir a Solzhenitsin. Lo que vino después fue la década heroica de los grandes disidentes: Solzhenitsin, Sajarov, Daniel, Siniavsky... los pocos pero valerosos profetas que denunciaban desde el interior los crímenes del sistema soviético. En el caso de Solzhenitsin, las autoridades comunistas repitieron la historia de Pasternak. En 1971, el Ministerio del Interior elaboró un largo memorándum sobre el trato a los escritores, subrayado por el proprio Brezhnev: "En el asunto Solzhenitsin estamos repitiendo los mismos errores que cometimos con Boris Pasternak. Doctor Zhivago debió ser 'suavizado' y publicado aquí, para así reducir el interés en el extranjero".
Pero, como escribe el historiador Raymond Carr, Solzhenitsin era imposible de suavizar. En 1971, el KGB intenta resolver el problema asesinando al disidente.
Durante un viaje al sur de Rusia, el escritor sufre una grave intoxicación; todo indicaba que fue obra de un agente secreto. Tras la caída del comunismo, el hecho fue confirmado por Boris Ivanov, ex oficial del KGB.

HISTORIA PERSONAL

En medio de la lucha contra el sistema transcurre la historia personal de Solzhenitsin. En 1940 se casa con Natalia Reshetovskaya. Al conocer la condena, Solzhenitsin –como otros presos políticos a sus mujeres– le aconsejó que pidiera el divorcio. Natalia rechazó esa propuesta, pero tras años de separación y después del traslado de Solzhenitsin a un lager en Kazajstán, cede a la corte que le hace un joven viudo con dos niños. Manda a Solzhenitsin los papeles del divorcio, que el escritor firma sin rechistar. Pero en 1956, cuando de improviso Alexander regresa del exilio y va a verla, el amor de Natalia renace y ella vuelve con él.

Su vida en común durará un decenio. Tras el éxito de Un día..., Solzhenitsin se centra cada vez más en su literatura y piensa cada vez menos en su mujer. Pasa largas temporadas fuera de casa, dedicado a escribir de la mañana a la noche en su casa de campo o en una dacha de Peredelkino, el pueblo de los escritores donde vivió Pasternak. En 1968, Solzhenitsin conoce a Alya –Natalia Svetlova–, una joven licenciada en Matemáticas, separada de su primer marido, que quiere ayudarle en sus investigaciones sobre el Gulag. Solzhenitsin se aleja definitivamente de su primera mujer y vive con Alya. Cuando con sorpresa descubre que esperan un hijo –los médicos de Tashkent que le curaron el cáncer le aseguraron que si se salvaba, no podría ser padre–, decide divorciarse. Con Alya tendrá tres hijos, y se casará en 1973.

Estas aventuras sentimentales se reflejan en los libros de Solzhenitsin, que en su mayor parte tienen fondo autobiográfico. Como si necesitara apoyarse con fuerza en la realidad para construir la ficción. En La rueda roja, el protagonista, el coronel Vorotyntsev, un claro trasunto de Solzhenitsin, está casado con una pianista a la que no ama; durante una estancia en San Petersburgo se enamora de una profesora de historia –Solzhenitsin, en 1964, viajó a Leningrado, donde conoció y se enamoró brevemente de una profesora de matemáticas–; descubierto el "lío", la pianista amenaza varias veces con suicidarse –Natalia, cuando supo que Solzhenitsin vivía con Alya, intentó quitarse la vida con somníferos–. Solzhenitsin, al relatar estos asuntos personales en el marco de una gran tragedia como la I Guerra Mundial, la derrota rusa de 1914 y la Revolución, logra algunas de las mejores páginas de Agosto 1914 y Noviembre 1916.

EXILIO Y REGRESO

El enfrentamiento con las autoridades, excepcionalmente duro desde la concesión del premio Nobel en 1970, llega al máximo con la publicación de Archipiélago Gulag en diciembre de 1973 en París. En febrero de 1974, Solzhenitsin es arrestado y expulsado de la Unión Soviética. Pocos días después, Alya y los niños le siguen al exilio. En diciembre, con cuatro años de retraso, Solzhenitsin recibe el premio Nobel en Estocolmo.

En 1976, Solzhenitsin se establece en Estados Unidos con su familia. Allí vivirá casi veinte años, dedicado a La rueda roja, su gran obra sobre la Revolución. Le supone un gran esfuerzo de documentación y redacción, en el que le ayudan su mujer Alya y muchos compatriotas exiliados. Para descansar de ese gigantesco trabajo redacta sus memorias, que considera un simple ejercicio literario.

En 1994, tras la disolución del partido comunista ruso, Solzhenitsin es rehabilitado y regresa a su patria. Allí intenta difundir sus ideas sobre la organización social y mantiene un programa de televisión. Pero, a pesar de su elección como académico, del homenaje público en su ochenta cumpleaños, Solzhenitsin es un personaje extraño a la Rusia de hoy. "Tras su regreso a Rusia –explica su ex secretaria, Irina Alberti–, en Solzhenitsin se ha producido un cambio que me desconcierta. Temo que no comprende del todo la realidad de la nueva Rusia. Denuncia lo que todos saben: la mafia, la corrupción, la delincuencia tan extendida... Desgraciadamente, Solzhenitsin no hace más que repetir tópicos".

En opinión de Alberti, la época de los grandes disidentes, de Solzhenitsin y Sajarov, ha concluido, pero permanece "su gran lección espiritual: la llamada a la verdad y al respeto de la persona humana". Ahora, dice, están los herederos de este mensaje, "un gran número de personas de la actual Rusia que viven de estas aspiraciones y dedican su vida a ponerlas en práctica". Son los "nuevos disidentes", entre ellos miembros de la Iglesia ortodoxa rusa, que sufren censura en su patria, mientras que en Occidente simplemente se ignora su existencia: "No sólo no se los conoce, sino que no se quiere conocerlos". Esto no impide a los nuevos disidentes, "personas libres y capaces de pensar por su cuenta", buscar el modo de oponerse a la nueva prepotencia que les tapa la boca.

"LA RUEDA ROJA": UN PROYECTO CICLÓPEO

La obra de Solzhenitsin sobre la Revolución comprende tres grandes "nudos": la entrada en guerra de Rusia y la primera gran derrota militar en agosto de 1914, la crisis militar y política de noviembre de 1916, y la gran revolución democrática de febrero-marzo de 1917. Es a este tercer nudo al que Solzhenitsin dedica más atención, con cuatro tomos –tres de relato y uno de documentación–, en los que describe las semanas de febrero y marzo de 1917 que vieron la caída del zar y la proclamación del primer gobierno democrático ruso. Solzhenitsin, en cambio, no ha escrito ni una línea sobre el "octubre rojo": para él, la gran revolución fue la de febrero. "El acontecimiento realmente decisivo –explica– no fue la revolución de octubre, que en realidad no fue ninguna revolución. Lo que entendemos por revolución es un acontecimiento masivo y espontáneo, y nada de esto hubo en octubre. La verdadera revolución fue la de febrero, la de octubre no merece ese nombre: fue un golpe de Estado, y durante la década de los años veinte los bolcheviques la llamaban el golpe de Octubre".

El proyecto en el que Solzhenitsin ha empleado más de veinte años de trabajo, por fin ha sido concluido. Pero casi nadie parece interesado. Su fama declina, y mientras en Rusia le acusan de imitar al viejo Tolstoy, en Occidente La rueda roja sufre la peor suerte que puede acontecer a un libro: pasar inadvertido. Aparte de la edición rusa, sólo la editorial francesa Fayard ha publicado el texto completo, una mole enorme de más de cuatro mil páginas. En enero de 1998 salió en francés el tomo III de Marzo 1917, el tercer nudo de esa obra monumental. La rueda roja, en cambio, no ha sido traducida ni al italiano ni al español –sólo existen viejas ediciones de Agosto 1914–, mientras que en inglés hasta ahora sólo se ha publicado August 1914 y November 1916.

En cuanto a Archipiélago Gulag, que costó a Solzhenitsin la expulsión y veinte años de exilio, fue reeditado en Occidente al cumplirse los 25 años de la primera edición. Tras recibir unos pequeños aplausos, se le ha dejado caer discretamente en el rincón de las cosas olvidadas. Pero Solzhenitsin no suelta la presa. Es un escritor compulsivo, y en septiembre del año pasado su mujer anunció las memorias del exilio. Tituladas Cayó el granito entre dos piedras molares, abarcan los años 1974-1994, en su mayor parte vividos en Estados Unidos. Los "ensayos del destierro" fueron escritos entre 1978 y 1994. Novi Mir ha ido publicándolos a lo largo de este año.

Las nuevas memorias son un texto polémico en el que destacan las conocidas opiniones de Solzhenitsin sobre la prensa occidental ("son peores que el KGB", dijo al poco de llegar a Occidente) y las causas de sus desastrosas relaciones con ella, sobre la democracia y la libertad, el comunismo y el nuevo régimen ruso. En la primera parte, publicada en 1975 con el título El becerro y el roble, el escritor relata su larga lucha contra el régimen soviético hasta su expulsión del país.

A pesar de la indiferencia que en Occidente ha caído sobre la obra de Solzhenitsin, en los sectores intelectuales más abiertos y a la vez más conscientes, su mensaje no ha sido olvidado. Solzhenitsin, escribe el pensador norteamericano Richard John Neuhaus, "es una de las grandes figuras de este siglo. Su papel puede ser adecuadamente descrito como profético". En Archipiélago Gulag y otros escritos, ha mostrado sin dejar lugar a dudas la maldad del comunismo. A veces, añade Neuhaus, "reprochó a Occidente su bancarrota intelectual y espiritual, y a su vez fue acusado de moralista incansable y de 'eslavófilo' por nuestros intelectuales".

Sus libros, como Noviembre 1916, son "cualquier cosa menos literatura ligera". "Abordarla es todo un proyecto: el autor mezcla personas, causas, conflictos, confusión, esperanzas y desilusiones de pocas semanas de historia, y se las echa encima al lector, como para decirle: Toma, tienes que pensar a fondo sobre esto; esto es lo que pasó poco antes de que un gran pueblo descendiera al infierno", concluye Neuhaus.

Más allá de los artículos de los críticos, las polémicas sobre si sus libros pertenecen a la literatura pura o impura, la obra de Solzhenitsin será siempre un testimonio incontestable sobre la Rusia bolchevique y sobre este siglo, ante el que los distingos intelectuales de Occidente resultan necios. Como dice André Glucksmann, "vistos desde el abismo del Gulag, los occidentales irremediablemente parecemos unos cretinos.
PARA SABER MÁS

Una biografía accesible de Solzhenitsin, que analiza su vida y su obra literaria, es Alexander Solzhenitsin. A Century in His Life, de D.M. Thomas: St. Martin's Press, Nueva York, 1998, 584 págs., 30 dólares.
La única edición completa de La rueda roja en una lengua occidental es la francesa de Fayard (París, 1983-1998). En ruso ha sido editada por Ymca Press.
Otras obras de Solzhenitsin disponibles en español:
Un día en la vida de Iván Denísovich, Altaya, 1995.

Archipiélago Gulag, Tusquets, Barcelona, 1998 (
ver servicio 120/98).
Pabellón del cáncer, Tusquets, Barcelona, 1993.
El primer círculo, Tusquets, Barcelona, 1992 (
ver servicio 49/93).
Cómo reorganizar Rusia, Tusquets, Barcelona, 1991.
El problema ruso, Tusquets, Barcelona, 1995.
El colapso de Rusia, Espasa Calpe, Madrid, 1999

jueves, 3 de julio de 2008

Mentiras, todo lo que dicen es falso.




Dicen que el problema de Transantiago es ocasionado por la falta de cumplimiento de las empresas de buses, de quienes debían implementar el sístema tecnológico y hasta de los pasajeros que se nuegan a pagar por un mal servicio.


Puede que sea verdad, pero ocultan que el sistema estuvo mal diseñado, que las empresas dan el servicio por el cual se les contrató, que lentamente estamos volviendo a la malla de recoridos que tenían las micros amarillas.


Se les ha olvidado que trajeron buses incómodos para transportar a seres humanos, que carecen de asientos suficientes, que como los "fierros" para agarrarse están muy altos a la menor frenada salimos disparados.


El sistema le ha costado al sufrido "Moya", todos los contribuyentes, miles de miles de millines de pesos, Cortazar prometíó que si no lo había arreglado para diciembre renunciaba y allí está apernado al cargo.

Sin duda alguna Lagos es el responsable directo del deficiente diseño de este sistema que humilla a los chilenos, pero Bachelet tiene la culpa de haberlo puesto en marcha sin escuchar a los técnicos en transportes.

La responsabilidad completa le cabe a todo la coalición que estos 2 personajes han encabezado en estos años, cuándo llegue el momento de votar no olvidemos lo que nos han hecho sufrir con su incapacidad.







miércoles, 4 de junio de 2008

Socialistas, una estafa más.

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Socialistas, una estafa más.


Resulta claro que los socialistas, los que nos gobiernan con los tontos útiles de la Democracia Cristiana, tienen un precioso discurso social, en el que se preocupan de todos los problemas que afectan a los más humildes.

Para demostrar la falacia de ese discurso, ponemos a vuestra disposición esta fotografía que grafica la forma en que nuestros escolares, en especial los de clase media y los más humildes deben esperar la llegada del bus.

La imagen fue tomada ayer, cerca de las 18 horas, con una temperatura bajísima y con algunas gotas de lluvia cayendo pobre las testas de nuestros hijos. Como vemos entre la palabra y la acción hay un mundo de distancia.

viernes, 9 de mayo de 2008

No vamos por buen camino.


No vamos por buen camino.


Chile no va por buen camino, a pesar de las promesas y de las inmensas cantidades de recursos existentes, no existen planificaciones que impliquen voluntad de desarrollos técnicos, disminución de las brechas con el desarrollo, innovación y/o interés por perfeccionar nuestra producción con valor agregado.

Parece ser un aserto eso de que los que hacen grandes aspavientos de sus presuntas características renovadas y progresistas, cuando obtienen el poder se les acaban las ideas, el discurso, y comienzan a aburguesarse, transformándose lentamente en los “conservadores” de su poderío.

Es alarmante ver que seguimos con “indefiniciones” en el campo energético, que es uno de los que tenemos posibilidades ciertas de solucionar, con necesidades apremiantes, en el más breve plazo posible. Hemos sido objeto de anuncios rimbombantes, como el de la ubicación de gas en el sur, de los que posteriormente nunca más se sabe.

En los campos productivos tampoco en más halagüeña la situación, pues mientras por un lado los costos llegan a la nueves por la aplicación de impuestos “irracionales” a la bencina, por el otro del Gobierno ha dejado que se desplome el dólar, dejando a las PYMES al borde del proceso de la quiebra.

Si lo anterior no fuera trágico, básicamente por la amenaza de cesantía de millones de chilenos, podríamos recordar que advertimos que esto pasaría, porque por un lado los Gobernantes han demostrado una sorprendente incapacidad y por el otro sus “doctrinas” les impiden ver soluciones diferente.

Como país estamos en un verdadero zapato chino, por un lado tenemos a termo-céfalos “estatistas” que pretenden imponerse a cualesquier precio y por el otro “acomodados” capitalistas, que compartiendo la misma administración, tironean al país para diferentes lugares, pero, claro, sin solucionar nada.

No se puede seguir con ambigüedades Chile debe definir ya si es que quiere tener un sistema socialista, de economía centralizada y en la que todo pertenezca al Estado, o si es que quiere mantener, perfeccionando obviamente, el sistema de libre competencia, que es el único que ha demostrado poder superar la pobreza.

Debemos terminar con la música, que ya es disonante, de los parches permanentes, de los eufemismos delirantes que se utilizan para disfrazar las acciones del Gobierno, es hora de claridades, de menos discursos “bonitos” y de más preocupación por los problemas reales que afectan a gente de verdad.