martes, 28 de octubre de 2008

Visión desde el extranjero

Solo la imágen no corresponde a la publicación original
Resultados electorales en Chile:
La izquierda latinoamericana se resquebraja
Por Raúl Lombana Hernández


Los últimos resultados electorales que se dieron en Chile causaron sorpresa en los seguidores de la izquierda chilena. La gran mayoría de alcaldías del país austral quedaron en manos de la oposición de derecha, opositores de la coalición izquierda que respalda a la actual mandataria, Michelle Bachelet. La Alianza Por Chile, representada por Sebastián Piñera, quien perdió por estrecho margen en el 2006 cuando se enfrentó a la actual mandataria, se proyecta como el favorito para las elecciones generales que se llevarán a cabo en diciembre de 2009.

Los resultados electorales, favorables a La Alianza Por Chile, fueron fruto de una campaña que sacó a relucir el desgaste del modelo implantado por la Concertación de Partidos por la Democracia (Concertación). Esta coalición de izquierda se conformó desde que el General Augusto Pinochet dejó el poder en 1990. Su plataforma política la cimentaron en atacar los supuestos abusos en que incurrió el general. Pero, después de casi dos décadas en el poder, las políticas implantadas han empezado a acusar desgaste, esto ha permitido el cambio en la percepción del pueblo chileno sobre otros problemas que aquejan a su nación. Es decir, se podría entender que ante el agotamiento de la estrategia que consistía en sólo denunciar hechos cometidos por el gobierno de Pinochet, ya no tienen nada diferente para ofrecerle a la sociedad de ese país.

Lo que está pasando en Chile se podría considerar como el inicio del desplome de la izquierda latinoamericana. El país austral se había convertido en el orgullo de esa ideología. Los seguidores de la izquierda en el continente, ante el fracaso del modelo comunista en Cuba y en la misma Unión Soviética, volcaron su idolatría a Chile. No obstante, los avances que haya tenido ese país en materia económica, estos se debieron principalmente a los logros del modelo económico implantado por el gobierno de Pinochet. Antes de que la izquierda gobernara en Chile, la economía era sólida. La continuidad de esta ideología sólo fue posible gracias a los avances que tuvo la economía durante la época Pinochet. Ahora que el caballito de batalla, en que se habían convertido los ataques en contra del fallecido ex dictador, ha desaparecido, la realidad comienza a mostrar a un Chile que poco a poco se le agota su auge económico. La caída en los precios del cobre sumado al auge de las protestas sociales, auguran que la izquierda del país austral se resquebraja. El próximo año en diciembre se confirmará un fracaso más de esa ideología en el mundo.

Como un moribundo que sabe que se le aproxima su final, la izquierda ha empezado a recoger sus pasos.

Para completar el panorama sombrío de la izquierda latinoamericana, ahora a lo de Chile se le suman las medidas desacertadas en el campo económico que está implantando la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Ella, fiel al ideario que quiere imponer el Socialismo del Siglo XXI en la región, se le ha dado por nacionalizar las pensiones de los trabajadores lo que ha producido un colapso del sistema financiero. Un país con una alta deuda exterior de 150.000 millones de dólares no se puede dar el lujo de estar espantando la inversión privada, especialmente, la extranjera.

Subiendo un poco más arriba en el continente nos encontramos con dos países que han sucumbido frente al espejismo del Socialismo del Siglo XXI, nos referimos a Ecuador y Bolivia. La cantidad de recursos girados por el gobierno venezolano, para tratar de imponer una hegemonía en la región, no ha sido suficiente para que estas dos naciones salgan de su postración. A una economía frágil ahora se le suman problemas políticos graves. Ambos países, al igual que Argentina, se han embarcado en una nacionalización desaforada, esto, inclusive, los ha llevado a enfrentarse con países de la región, especialmente Brasil. Además, los choques con países europeos por cuenta de las nacionalizaciones auguran que estos dos intentos de modelos socialistas del Siglo XXI están condenados al fracaso.

Los tres últimos países citados anteriormente (Argentina, Bolivia y Ecuador) han anclado su desarrollo por haberlo supeditado a las ayudas económicas de Chávez. Es decir, que los recursos que hasta ahora han recibido del gobierno venezolano los ha llevado a jugársela toda con esta única opción. Ahora, frente a la caída estrepitosa de los precios internacionales del crudo sumado al bajón económico mundial, la economía venezolana se desmorona. El sostenimiento de estas naciones y otras de Centroamérica harán colapsar la economía venezolana; por lo tanto, sería imposible pensar que el Socialismo del Siglo XXI sea sostenible en el corto plazo. En un artículo anterior, titulado "Chávez: El premio gordo que se desinfla", abordé el tema económico cómo artífice de la caída de la propuesta de la revolución chavista.

Algunos seguidores de la izquierda latinoamericana se regocijaron con el desplome de algunos bancos de Estados Unidos. Aún más, algunos, como la presidenta de Argentina, dijeron que el salvavidas lanzado por el gobierno Bush era una forma de nacionalizar la banca, desconociendo totalmente del tema. Pero, realmente, la bajada de la economía norteamericana fue el detonante para que otros países del mundo reflejaran su verdadera realidad económica. Bastó que se dieran los hechos en Estados Unidos, para que al instante el mundo fuera testigo de cómo otros países de Europa revelaran sus angustias financieras. Por todo lo anterior, la caída en la economía mundial al país que más perjudica es a Venezuela. De ahí, que los otros países de la región, en los que sus mandatarios han cimentado sus futuros políticos en Chávez, están próximos a renegar de tal decisión.

Por último, lo que está sucediendo en el continente con la izquierda no es más que la ratificación de que esta ideología es incapaz de sostener un modelo económico estable. De ahí, que es preocupante que en nuestro país sus seguidores estén tramando hasta lo inimaginable para subvertir el modelo constitucional colombiano e implantar esta ideología que sólo ha demostrado su fracaso en donde han osado implantarla. El resultado en Chile es un recordatorio para el Polo y el Partido Liberal, quienes sólo sustentan sus accionar político en temas que sucedieron hace décadas. Ellos, nunca, durante este gobierno, han propuesto soluciones a muchas problemáticas que aún aquejan a la sociedad colombiana.

La ñapa: El reciente fallo proferido por el Tribunal Superior de Cundinamarca revocando la condena de 24 años impuesta al ex ministro Alberto Santofimio Botero, por el magnicidio de Luis Carlos Galán Sarmiento, enfrenta a la justicia colombiana. La decisión tomada por alto tribunal es una prueba más de que las contradicciones en la administración de justicia en este país son palmarias. Con esta decisión, también, la tesis que ha usado la Corte Suprema de Justicia para dictar medidas de aseguramiento a los congresistas de la parapolitica está siendo enfrentada por los jueces de la república. En este caso, el de Santofimio, el Tribunal Superior de Cundinamarca desestimó los señalamientos hechos por alias Popeye y los demás testigos de la Fiscalía. De lo anterior se presume, que la responsabilidad del acusado no puede ser sustentada sólo en el testimonio de personas al margen de la ley y quienes sólo buscan beneficios jurídicos.

Tomado de
http://www.eltiempo.com